Una gran campaña que exige más

Una gran campaña que exige más

La campaña agrícola 2025/26 comienza a consolidarse como una de las más relevantes de los últimos años en Argentina. Con una producción proyectada cercana a las 160 millones de toneladas entre todos los cultivos, el ciclo no solo se acercaría a valores récord, sino que representa una fuerte recuperación frente a las malas campañas de años recientes. Este crecimiento viene acompañado por una expansión del área sembrada.

Si bien el NOA y el NEA continúan mostrando cierta irregularidad productiva por eventos climáticos extremos y dificultades de infraestructura, en la zona núcleo de Buenos Aires, sur de Santa Fe y Córdoba la cosecha avanza con rindes normales a buenos en gran parte de los lotes. Esto generó un incremento significativo en la demanda de transporte y almacenamiento, que se evidenció en demoras en los puertos.

El clima fue, una vez más, protagonista. Las lluvias jugaron un rol clave en la recuperación de los perfiles de humedad y permitieron rendimientos por encima de lo esperado en soja y maíz, además de una muy buena campaña de trigo 2025. Sin embargo, ese mismo factor generó complicaciones en el tramo final: excesos hídricos, demoras en la cosecha y dificultades de acceso a los campos impactaron los tiempos operativos y la calidad de algunos granos.

En ese escenario, la logística pasó a ocupar un lugar central. El mayor volumen de producción implicó una presión creciente sobre toda la cadena, desde el transporte hasta la coordinación de cargas. Los conflictos por el precio del combustible sumaron complejidad adicional, y el pico de la cosecha estuvo marcado por la necesidad de adaptarse a condiciones cambiantes, con reprogramaciones constantes y una planificación que debió ajustarse casi en tiempo real.

Desde Robinson, la campaña se vivió con intensidad particular. La implementación de nuevos procesos y tecnologías, sumada a los desafíos propios del ciclo, profundizó la necesidad de sostener la eficiencia para cumplir con todos los clientes.

“Cuando el agro crece, todo se mueve. Más hectáreas y más producción significan más camiones en ruta, más carga y más negocio. El impacto de una campaña como esta en nuestros negocios de agroquímicos y semillas es total: las buenas campañas generan una capacidad de inversión que tiene alto impacto en los volúmenes de insumos de las próximas temporadas. Ahí es donde entramos nosotros: desafiando nuestros procesos para poder abastecer las próximas campañas.” — Eduardo Mateo, Gerente de Operaciones.

La flexibilidad operativa, la coordinación cercana con clientes y transportistas, y la capacidad de anticiparse a desvíos son claves para sostener el ritmo. Lejos de ser un año lineal, la cosecha dejó en evidencia que el desafío no es solo mover más, sino hacerlo mejor y responder a entornos cambiantes. En un contexto donde la producción crece y las variables externas ganan protagonismo, la logística se consolida como un factor estratégico para que ese volumen se transforme efectivamente en valor.

 

Últimas novedades